"No se trata de impresionar, sino de encontrar el vino que se adapte al momento, al plato y, sobre todo, a la persona."

Berta Romero, Directora y Sommelier en Restaurante Alameda

El vino no es solo una bebida. Es relato, es territorio, es memoria servida en cristal. Así lo vive Berta Romero, directora del restaurante Alameda (Granada), que ha hecho de cada copa una oportunidad para crear conexiones reales entre personas y lugares. Formada en hostelería, protocolo y certificaciones como el WSET, Berta ha trazado un recorrido sólido por algunos de los restaurantes más reconocidos de Granada y Marbella. Desde el servicio y el maridaje en La Milla hasta su papel actual en Alameda, su trabajo es una suma de técnica, observación y sensibilidad. 1. ¿Cuál fue ese primer sorbo que te marcó y te hizo mirar el vino de otra manera? Fue un vino con crianza sobre lías que me reveló cómo el trabajo técnico puede dar lugar a una textura y complejidad sorprendentes. A partir de ahí, empecé a analizar el vino no solo por su sabor, sino por todo el proceso detrás de la copa. 2. Dicen que el buen sommelier es más guía que juez. ¿Cómo definirías tu estilo a la hora de asesorar a alguien? Totalmente de acuerdo. Me gusta escuchar y observar antes de recomendar. No se trata de impresionar, sino de encontrar el vino que se adapte al momento, al plato y, sobre todo, a la persona. Mi estilo es cercano, curioso y respetuoso con todos los gustos.